Monday, February 16, 2026

Ella aprende de tus manos

 Ella aprende de tus manos

No fue el silencio quien llegó primero,

fue tu voz cansada,

tu gesto ausente,

tus palabras cayendo

como piedras pequeñas sobre su pecho.


Ella no se apaga sin motivo.

Nadie deja de florecer

por simple capricho.


Si ahora calla,

tal vez aprendió a guardar su amor

donde ya no duele.

Si ya no sonríe igual,

quizás está recogiendo

las migajas de lo que fue ternura.


Una mujer no cambia:

se adapta.

Imita el clima que le das.

Respira el trato cotidiano.

Se vuelve espejo

de tus días.


Tu dulzura podría ser jardín,

tu rudeza, campo de cicatrices.

Tus caricias, refugio.

Tu indiferencia, invierno.


Antes de señalar su actitud,

mírate en sus pupilas cansadas.

Ahí vive la respuesta.


Porque ella solo refleja

cuánto vale su presencia para ti.

Porque su amor aprende

de la forma en que lo tocas.

Porque su silencio

es muchas veces

un grito que nadie quiso escuchar.


®️Josefina Arévalo 

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