Friday, May 29, 2026

El tesoro invisible


 No te definas por lo que acumulas,

ni por las glorias que el tiempo desgasta,

que entre las sombras del mundo circulas


y para ser feliz, tu alma basta.


La joya, el puesto, el éxito mundano,


son solo ropas que cualquiera viste;


hoy están cerca, mañana están lejano,


es una danza de ilusión y chiste.


Pero tu magia, tu risa, tu misterio,


la forma santa en que das tu consuelo,


eso no cabe en ningún imperio,


eso es un plano exclusivo del cielo.


Sé tú mismo, sin miedo ni dobleces,


no busques ser la copia de otro anhelo,


que tu valor no se cuenta en riquezas,


¡tú eres el único ser bajo este cielo!


Josefina Arévalo 

Todos los derechos reservados ©️


Volví a la línea donde fue la herida


 Volví a la línea donde fue la herida,

buscando el pulso que su voz reclama,

la vieja llama que encendió la vida

y el golpe seco que la muerte trama.

Pero la tinta se quedó dormida

bajo el invierno de una fría cama;

ya no recuerda cómo fue esculpida,

ya no padece por quien hoy la ama.

El tiempo es un verdugo silencioso

que no conforma su rigor con darnos

el polvo gris de un tintero ansioso;

muda los cantos para distanciarnos,

y en el regreso de este mar glorioso,

la eternidad se olvida de buscarnos.


Josefina Arévalo 
Todos los derechos reservados ©️

Tuesday, May 26, 2026

Soneto de la traición y el olvido


 Soneto de la traición y el olvido

El marido que mi amor juraba,

sintió que esa familia de impostores

—la que sembró mis peores dolores—

fue la política que más lo amaba.

Tenaz la trampa que contra mí armada

dejó en mi cuerpo golpes y temores;

ella y otras cuatro fueron las coautoras

de aquella herida que jamás cerraba.

Catorce y tres mis años en la cuenta,

una jovencita sola en tierra ajena,

sin un amigo que mi cruz sintiera.

Y hoy la memoria el alma me atormenta,

al ver que el hombre que sanó mi pena,

con quienes me sangraron, se aliara.


Josefina Arévalo 
Todos los derechos reservados©️

Monday, May 25, 2026

La esposa: El espejo del alma


 Ella no nació como un desierto frío,
ni con la escarcha dibujada en la mirada;
su alma era un cauce, un limpio río,
una hoguera que esperaba ser cuidada.


La esposa: El espejo del alma


Ella solo refleja, en su corriente,

la luz o la penumbra que le entregas.

Es la capia fiel de lo que sientes,

el fruto de la tierra en la que niegas

o cultivas su jardín con mano tibia.

Te devuelve, con calma o con espanto,

el valor que le otorgas a sus días:

si es el centro sagrado de tu canto

o una sombra en tus horas de agonía.

Porque su amor no sabe de teorías,

ni se nutre de frases de memoria;

aprende en el calor de la caricia,

escribe en el contacto su historia.

Aprende de tus manos si son nido,

o si son el invierno que la azota;

se vuelve un manantial agradecido

o una muralla de paciencia rota.

Dime cómo la tocas, y te diré qué siembras

en el templo sagrado de sus fibras.

Y si un día notas que se apaga,

cuidado con creer que está tranquila.

Porque su silencio es una herida vaga,

  una marea amarga que destila

   el dolor de las palabras ignoradas.


                                                      Josefina Arévalo 


Todos los derechos reservados©️



Friday, May 22, 2026

Alquimia nocturna


 

Homenaje a mi padre | Fechas en el cielo


Fechas en el Cielo

Nueve años se cumplen ya de tu partida,

este once de julio, mi guía, mi vida.

Pero antes, el veinticuatro de mayo, llega tu día, el de tu cumpleaños, que aún nos inspira.

El gran predicador, el siervo tan fiel,

que dejó su huella como un gran cincel.

A nueve hijos con amor guiaste,

la Palabra de Dios en nosotros sembraste.

Fuiste el obrero de manos cansadas,

responsable y firme en las madrugadas.

Guardamos tus rimas y tus reflexiones,

los bellos poemas de tus sermones.

Aquel cofre pequeño que un día cargaste,

con tanto dolor y el alma partida,

ya no es un recuerdo que cause desvelo:

¡hoy celebras tu día con él en el cielo!

Mayo te vio nacer y julio te vio partir,

pero en nuestras almas nunca vas a morir.

Descansa, papá, en tu hogar celestial,

¡tu canto y tu fe son eternos, sin final!


Josefina Arévalo 

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Thursday, May 14, 2026

En la penumbra donde el mundo calla


 En la penumbra donde el mundo calla

lejos de los ojos y del ruido ciego,

se libra en silencio la batalla

de encender en la grieta el propio fuego.

Somos ese destello clandestino,

la cicatriz que se cansa de ser sombra,

el golpe que torció nuestro destino

y la voz que en lo oscuro nos nombra.

No hay gala en la piel que fue rota,

pero hay un milagro que la habita:

que cada dolor, gota a gota,

en luciérnaga herida se transmita.

No brillamos para el aplauso ajeno,

sino por el orgullo de haber sido

el veneno, el contraveneno,

y la luz que nace de lo herido.


Josefina Arévalo 

Todos los derechos reservados©️