Saturday, October 29, 2011

Soñandote


Soñandote le ruego a la noche 
que se vuelva eterna... 
porque al salir el sol 
tu ausencia me enferma.
soñandote me da vida 
tu sonrisa transparente...
luz a mi sendero le da, 
tu alma reluciente.
Al salir el sol recordandote 
quedo dormida pero conciente...
que mi pecho los latidos 
de tu corazón no lo siente...

Josefina Arevalo
1986
                                                           

Volar escueta



Volar escueta de lluvia azul y dorada 
despertar perpleja de mi pasion soberbia...
flagelando impulsos de mi mano saturada
emergen airosos de tu ausencia, sin tranquilidad...

Josefina Arevalo

Friday, October 28, 2011

Las 12:10





Me arrullaron tus tiernas palabras

como fina melodía...

y  tu mensaje me envió lo que

quería escuchar el alma mía.

El cielo mismo se engalano...

cuando sentí el fuego

de tu cuerpo .

Cuando llego la hora de las 12:10

me pareció importuna...

 a mí que seguir besando tu boca

era una gran fortuna;

preferí permanecieran

mis palabras silenciosas...

al notar tus manías misteriosas.

Un beso espontaneo...

arribo  como golondrina,

controlo mis dudas y les dio

una expresión cristalina.

Se escapo por un momento

de mi decencia el velo...

mis sentimientos emprendieron

un románico vuelo... que si te dijera

que en ese cuarto callado

sentí mi deseo por tus ojos casado.

Me  propuse guardar el roce de tus dedos...

para sentirte más tarde

alumbrada por las estrellas.

Pero que si cuando la tarde

se vuelva obscura...

la nostalgia por tus besos se apresura

llegando a los oídos del Dios del infinito...

entra apresurado a tu cuarto callado,

porque él al mirar mi tristeza

te querrá traer con enorme fiereza,

al saber que mi deseo esta

de tu querer preso...

Dios sabe cuánto mendigo

de tu boca un beso.

Aunque interrogue a mi alma...

¿Qué de donde saliste?...

Solo sabe que a las 12:10 te desapareciste.
 
Josefina Arévalo

Saturday, October 1, 2011

Antes de conocerte


  Antes de conocerte

Para mí primer hijo, Joseph

Te llevaba conmigo

como quien guarda un secreto de luz

debajo del corazón.


Mi cuerpo era casa,

mi vientre era promesa,

y mi silencio aprendía

el idioma suave de la esperanza.


Caminaba despacio,

con un cielo pequeño creciendo dentro,

con tus latidos enseñándome

una fe nueva.


Aún no sabía tu rostro,

pero ya te reconocía en mis sueños.

Aún no escuchaba tu voz,

pero mi alma ya sabía pronunciar tu nombre.


Había días de cansancio,

sí…

pero también había milagros simples:

una mano sobre el vientre,

una sonrisa que brotaba sin permiso,

una certeza callada:

la vida estaba floreciendo en mí.


Yo era mujer,

yo era nido,

yo era oración caminando.


Y tú…

tú eras ese amor primero

que llegó sin tocar la puerta,

ese pedacito de eternidad

que me enseñó

que el corazón puede crecer

más allá del cuerpo.


Antes de conocerte, hijo mío,

ya te amaba.

Antes de tenerte en brazos,

ya te llevaba en el alma.


®️Josefina Arévalo