Wednesday, January 13, 2010

Los hilos invisibles

 

Los hilos invisibles

Caminas por el mundo

sin saberlo, dejando huellas

de un calor callado, hay un alma mirando tu pasado y un corazón 

que empieza a sostenerlo.

Tú crees que vas a solas

con tu herida, pero tu fe 

levanta al decaído; 

gracias a ti,  el que se dio 

por vencido hoy vuelve 

a apostar todo por la vida.

No ves el hilo, pero estás 

tejiendo un manto

de esperanza en el dolor,

alguien te mira y va 

reconociendo que en tu reflejo

se vislumbra el Creador.

Un día, cuando el tiempo

se detenga y dejes este suelo

de ruidos y de prisa, frente 

a los ojos del Dios que te 

gobierna, verás tu vida 

vuelta una sonrisa.

Se abrirá un mapa de luces incontables, rostros que nunca supiste que tocaste, almas 

que en las tormentas más implacables hallaron fe 

por la luz que les prestaste.

Te asombrarás al mirar

el escenario: tu humilde paso

 era un plan divino,

eras el faro, el rescate necesario,

que Dios cruzó en medio de su camino. Sigue caminando, 

no apagues el faro,

aunque la noche te parezca fría;

tu andar constante es un refugio claro, tu resistencia, 

la fe de alguien que guía.

Te estoy usando en lo que no imaginas, en los silencios donde el alma implora, donde tú 

solo ves piedras y espinas,

Yo estoy sembrando 

la luz de una aurora.

No te detengas, que el viaje 

no es en vano, brilla 

con fuerza, mantente 

en la promesa, que vas 

tomado con fuerza 

de mi mano, y tu milagro

es mayor de lo que empieza.

Josefina Arévalo©️

 

 

 

 


Filtro de vida


 Filtro de vida 

Mantenerse lejos... es una bendición.


Corté los hilos de los lazos falsos,

vacié las copas que no daban vino.

Ya no camino de noche y descalza

por el capricho de ningún destino.

Que digan misa, que levanten cejas,

que inventen cuentos si les falta vida.

Yo ya cerré por dentro las rejas

y no discuto mi paz elegida.

Los malos amigos, el abrazo vacío,

se quedan fuera de mi geografía.

Hoy solo acepto lo que suma al río

de mi tranquila libertad.

Qué bendición es el silencio limpio,

la ausencia de veneno en los oídos,

saber que el tiempo es un sutil idilio

que no se arrastra con los falsos nidos.

Gente de humo, dramas sin sentido,

relaciones que pesan en la espalda...

Todo lo problemático y fingido

se desvanece tras mi clara falda.

No hay debate, no hay explicación,

mi cordura no entra en la subasta.

Vivir ligera es mi religión,

y con saberlo yo, ya me basta.

Josefina Arévalo©️





Monday, January 11, 2010

La ley del estratega


La ley del estratega

No calculaste el peso de mi sombra

cuando decidiste ser el muro.

El necio juega, arriesga y nombra;

el sabio observa en lo oscuro.

Si me vas a golpear, que sea el final,

no dejes un latido que te busque,

porque en mi código no existe el "casi",

ni permito que el miedo me deslumbre.

Tú juegas a la suerte, al accidente,

esperando que el tablero te sonría.

Yo muevo las piezas fríamente:

tu caída ya estaba escrita en la mía.

Quien avisa no traiciona la jugada:

si te cruzas, que el impacto sea certero.

No me dejes a medias la estocada,

porque no sé ser blanco ni cordero.

Yo no guardo rencores que se oxidan,

ni dejo sobrevivientes en la arena;

las cuentas que se quedan encendidas

tarde o temprano cobran su condena.

Tú confías en el azar de la moneda,

en el impulso ciego de tu mano.

Yo miro el plano mientras la noche rueda...

Tú juegas al error; yo soy el cirujano.


Josefina Arévalo©️


Sunday, January 10, 2010

Dios en los procesos


Dios en los procesos


Quisieron encerrar lo inmenso entre paredes,

ponerle horarios al misterio,

vender la fe en altares de oro y redes,

como si el cielo fuera un cautiverio.

Pero yo lo encontré lejos del coro,

donde el silencio muerde y desampara.

En la noche más fría que atesoro,

cuando el miedo me hablaba cara a cara.

No vestía de seda ni de rito,

vino descalzo a sostener mi herida;

fue la fuerza que habita en mi suspiro,

el faro en la tormenta de mi vida.

Me hablaron de un Dios de piedra y de liturgia, ajeno al polvo, al llanto, a la trinchera.

Pero en mitad de mi propia penumbra,

lo vi encender la última hoguera.

Estaba allí, en el fondo del abismo,

cuando perderse era el único camino,

sosteniendo los hilos del proceso,

tejiendo la victoria en el destino.

Lo conocí en el quiebre y en la gloria,

en el sudor de cada paso dado.

No vive en monumentos de la historia:

vive en el corazón que ha caminado.

No me busquen en templos de cemento,

ni me vendan la fe por ventanilla.

Yo encontré la verdad en el momento

en que el dolor me puso de rodillas.

Y allí, donde no entraba la doctrina,

en la sagrada y pura soledad,

una mano invisible y genuina

cambió mi tormenta en libertad.

Él es el triunfo que hoy corona el alma,

el abrazo en el miedo más profundo.

Mi vida es el altar, mi pecho es calma,

y su presencia va conmigo por el mundo.


Josefina Arévalo©️