Los hilos invisibles
Caminas por el mundo
sin saberlo, dejando huellas
de un calor callado, hay un alma mirando tu pasado y un corazón
que empieza a sostenerlo.
Tú crees que vas a solas
con tu herida, pero tu fe
levanta al decaído;
gracias a ti, el que se dio
por vencido hoy vuelve
a apostar todo por la vida.
No ves el hilo, pero estás
tejiendo un manto
de esperanza en el dolor,
alguien te mira y va
reconociendo que en tu reflejo
se vislumbra el Creador.
Un día, cuando el tiempo
se detenga y dejes este suelo
de ruidos y de prisa, frente
a los ojos del Dios que te
gobierna, verás tu vida
vuelta una sonrisa.
Se abrirá un mapa de luces incontables, rostros que nunca supiste que tocaste, almas
que en las tormentas más implacables hallaron fe
por la luz que les prestaste.
Te asombrarás al mirar
el escenario: tu humilde paso
era un plan divino,
eras el faro, el rescate necesario,
que Dios cruzó en medio de su camino. Sigue caminando,
no apagues el faro,
aunque la noche te parezca fría;
tu andar constante es un refugio claro, tu resistencia,
la fe de alguien que guía.
Te estoy usando en lo que no imaginas, en los silencios donde el alma implora, donde tú
solo ves piedras y espinas,
Yo estoy sembrando
la luz de una aurora.
No te detengas, que el viaje
no es en vano, brilla
con fuerza, mantente
en la promesa, que vas
tomado con fuerza
de mi mano, y tu milagro
es mayor de lo que empieza.
Josefina Arévalo©️



