Friday, May 22, 2026

Alquimia nocturna


 

Homenaje a mi padre | Fechas en el cielo


Fechas en el Cielo

Nueve años se cumplen ya de tu partida,

este once de julio, mi guía, mi vida.

Pero antes, el veinticuatro de mayo, llega tu día, el de tu cumpleaños, que aún nos inspira.

El gran predicador, el siervo tan fiel,

que dejó su huella como un gran cincel.

A nueve hijos con amor guiaste,

la Palabra de Dios en nosotros sembraste.

Fuiste el obrero de manos cansadas,

responsable y firme en las madrugadas.

Guardamos tus rimas y tus reflexiones,

los bellos poemas de tus sermones.

Aquel cofre pequeño que un día cargaste,

con tanto dolor y el alma partida,

ya no es un recuerdo que cause desvelo:

¡hoy celebras tu día con él en el cielo!

Mayo te vio nacer y julio te vio partir,

pero en nuestras almas nunca vas a morir.

Descansa, papá, en tu hogar celestial,

¡tu canto y tu fe son eternos, sin final!


Josefina Arévalo 

Todos los derechos reservados©️

Thursday, May 14, 2026

En la penumbra donde el mundo calla


 En la penumbra donde el mundo calla

lejos de los ojos y del ruido ciego,

se libra en silencio la batalla

de encender en la grieta el propio fuego.

Somos ese destello clandestino,

la cicatriz que se cansa de ser sombra,

el golpe que torció nuestro destino

y la voz que en lo oscuro nos nombra.

No hay gala en la piel que fue rota,

pero hay un milagro que la habita:

que cada dolor, gota a gota,

en luciérnaga herida se transmita.

No brillamos para el aplauso ajeno,

sino por el orgullo de haber sido

el veneno, el contraveneno,

y la luz que nace de lo herido.


Josefina Arévalo 

Todos los derechos reservados©️


Sunday, March 8, 2026

Ocho pequeños mundos


 

Ocho pequeños mundos

reunidos bajo un mismo cielo,

ocho risas que saltan

como pájaros sobre el viento.


Suben escalones de colores

sin saber todavía

que cada paso suyo

va creciendo también en mi memoria.


Uno mira al horizonte,

otro se sostiene del juego,

y la más pequeña baja despacio

como si la infancia

fuera un vestido rojo movido por el viento.


Y yo los miro…

con ese nombre que el amor me regaló:

abuela.


Un nombre pequeño

para un sentimiento tan grande.


Porque ser abuela

es tener el corazón repartido en ocho,

y aun así sentirlo

más lleno que nunca.


Ocho nietos,

ocho latidos del cielo,

ocho razones para agradecer

que la vida

todavía florece en mis manos.


®️Josefina Arévalo

Saturday, March 7, 2026

Para mis hijos


Para mis hijos

Mi mayor orgullo

no será ver mi reflejo en sus pasos,

sino descubrir alas

donde yo solo tuve sueños.


No quiero que caminen mis huellas,

quiero que inventen sus propios caminos,

que lleguen más alto,

más lejos,

más libres.


Que se atrevan a tocar horizontes

que yo miré desde la distancia,

que conquisten montañas

que en mi corazón

solo existieron como esperanza.


Si alguna vez dudan,

recuerden que fueron sembrados con luz,

que llevan dentro la fuerza

de todas mis oraciones

y el amor intacto de mis desvelos.


Yo estaré detrás,

aplaudiendo en silencio,

agradeciendo a la vida

por permitirme ser raíz

de sus vuelos.


Porque ustedes no vinieron

a parecerse a mí…

vinieron a superarme,

a florecer más grande,

y a vivir lo que yo

apenas me atreví a soñar.


Josefina Arévalo®️

Monday, February 16, 2026

Conciencia tranquila


 

Ella aprende de tus manos

 Ella aprende de tus manos

No fue el silencio quien llegó primero,

fue tu voz cansada,

tu gesto ausente,

tus palabras cayendo

como piedras pequeñas sobre su pecho.


Ella no se apaga sin motivo.

Nadie deja de florecer

por simple capricho.


Si ahora calla,

tal vez aprendió a guardar su amor

donde ya no duele.

Si ya no sonríe igual,

quizás está recogiendo

las migajas de lo que fue ternura.


Una mujer no cambia:

se adapta.

Imita el clima que le das.

Respira el trato cotidiano.

Se vuelve espejo

de tus días.


Tu dulzura podría ser jardín,

tu rudeza, campo de cicatrices.

Tus caricias, refugio.

Tu indiferencia, invierno.


Antes de señalar su actitud,

mírate en sus pupilas cansadas.

Ahí vive la respuesta.


Porque ella solo refleja

cuánto vale su presencia para ti.

Porque su amor aprende

de la forma en que lo tocas.

Porque su silencio

es muchas veces

un grito que nadie quiso escuchar.


®️Josefina Arévalo 

Saturday, February 14, 2026

Remendar el alma

 Remendar el alma

Las heridas no se cierran de golpe,

se cosen despacio

con el hilo invisible del tiempo.


Cada puntada lleva memoria,

cada nudo recuerda

por qué dolió.


No hay hilo sin aguja,

ni aguja que no atraviese,

por eso sanar también duele,

porque remendar el alma

implica volver a tocar

lo que sangró en silencio.


Pero entre puntada y puntada

el dolor aprende a callar,

y la herida, aunque marcada,

deja de ser abierta

para volverse historia.


Sanar no es olvidar,

es sostener la aguja con valentía

y confiar

en que el hilo, al final,

sabrá abrazarnos. 


®️Josefina Arévalo 

Cuando ella calla

 Cuando ella calla

Ella no grita cuando duele,

no levanta la voz cuando sangra el alma,

solo guarda silencio

y sigue amando

con heridas dobladas en el pecho.


Sirve con manos cansadas,

sonríe con el corazón cansado,

y esconde sus lágrimas

para no incomodar

a quien la hiere.


Pero cuidado…


Porque ese silencio no es vacío,

es oración.

Ese callar no es rendición,

es misericordia.


Ella puede soportar tu indiferencia,

puede perdonar tus torpezas,

puede seguir de pie

aunque por dentro se esté quebrando.


Lo que tú no escuchas,

el cielo sí lo oye.


Los gemidos que no salen de su boca

suben como incienso,

y Dios recoge cada lágrima invisible

con justicia perfecta.


No confundas su paciencia con debilidad,

ni su amor con costumbre.


Porque cuando una mujer sincera calla,

Dios habla.


Y cuando Dios responde,

lo hace claro,

lo hace justo,

lo hace eterno.


Así que aprende a pedir perdón

antes de perder lo sagrado.

Abraza antes de que el silencio se vuelva distancia.


Porque quien hiere un corazón fiel

no solo lastima a una esposa…

desprecia un regalo del cielo.


®️Josefina Arévalo