Cuando un hombre ama de verdad,
no aprende tu dolor de memoria
para repetirlo después.
Aprende tus silencios,
tus miradas cansadas,
el temblor escondido en tu voz.
No te hace llorar dos veces
por la misma herida.
Escucha lo que no dices.
Presta atención a lo que te duele.
Reflexiona.
Se hace responsable.
Cambia.
No porque tema perderte,
sino porque le importan
tus sentimientos.
El amor real no vive
de perdones reciclados
ni de promesas gastadas.
No viene con excusas bonitas
ni con arrepentimientos tardíos.
Viene con crecimiento.
Con esfuerzo.
Con actos que hablan más fuerte
que cualquier disculpa.
Viene con manos que cuidan,
con palabras que no hieren,
con decisiones que protegen tu corazón
en lugar de romperlo otra vez.
Porque cuando un hombre ama de verdad,
no juega con tu paz.
No negocia tu dignidad.
No normaliza tu tristeza.
Ama para sanar,
no para marcar cicatrices.
Y entiende que amar
no es decir “lo siento”…
es no volver a hacer daño.
®️Josefina Arévalo
No comments:
Post a Comment