Monday, February 16, 2026

Conciencia tranquila


 

Ella aprende de tus manos

 Ella aprende de tus manos

No fue el silencio quien llegó primero,

fue tu voz cansada,

tu gesto ausente,

tus palabras cayendo

como piedras pequeñas sobre su pecho.


Ella no se apaga sin motivo.

Nadie deja de florecer

por simple capricho.


Si ahora calla,

tal vez aprendió a guardar su amor

donde ya no duele.

Si ya no sonríe igual,

quizás está recogiendo

las migajas de lo que fue ternura.


Una mujer no cambia:

se adapta.

Imita el clima que le das.

Respira el trato cotidiano.

Se vuelve espejo

de tus días.


Tu dulzura podría ser jardín,

tu rudeza, campo de cicatrices.

Tus caricias, refugio.

Tu indiferencia, invierno.


Antes de señalar su actitud,

mírate en sus pupilas cansadas.

Ahí vive la respuesta.


Porque ella solo refleja

cuánto vale su presencia para ti.

Porque su amor aprende

de la forma en que lo tocas.

Porque su silencio

es muchas veces

un grito que nadie quiso escuchar.


®️Josefina Arévalo 

Saturday, February 14, 2026

Remendar el alma

 Remendar el alma

Las heridas no se cierran de golpe,

se cosen despacio

con el hilo invisible del tiempo.


Cada puntada lleva memoria,

cada nudo recuerda

por qué dolió.


No hay hilo sin aguja,

ni aguja que no atraviese,

por eso sanar también duele,

porque remendar el alma

implica volver a tocar

lo que sangró en silencio.


Pero entre puntada y puntada

el dolor aprende a callar,

y la herida, aunque marcada,

deja de ser abierta

para volverse historia.


Sanar no es olvidar,

es sostener la aguja con valentía

y confiar

en que el hilo, al final,

sabrá abrazarnos. 


®️Josefina Arévalo 

Cuando ella calla

 Cuando ella calla

Ella no grita cuando duele,

no levanta la voz cuando sangra el alma,

solo guarda silencio

y sigue amando

con heridas dobladas en el pecho.


Sirve con manos cansadas,

sonríe con el corazón cansado,

y esconde sus lágrimas

para no incomodar

a quien la hiere.


Pero cuidado…


Porque ese silencio no es vacío,

es oración.

Ese callar no es rendición,

es misericordia.


Ella puede soportar tu indiferencia,

puede perdonar tus torpezas,

puede seguir de pie

aunque por dentro se esté quebrando.


Lo que tú no escuchas,

el cielo sí lo oye.


Los gemidos que no salen de su boca

suben como incienso,

y Dios recoge cada lágrima invisible

con justicia perfecta.


No confundas su paciencia con debilidad,

ni su amor con costumbre.


Porque cuando una mujer sincera calla,

Dios habla.


Y cuando Dios responde,

lo hace claro,

lo hace justo,

lo hace eterno.


Así que aprende a pedir perdón

antes de perder lo sagrado.

Abraza antes de que el silencio se vuelva distancia.


Porque quien hiere un corazón fiel

no solo lastima a una esposa…

desprecia un regalo del cielo.


®️Josefina Arévalo 

Friday, February 13, 2026

Lealtades visibles

 Lealtades visibles


Si ves a tu amigo

caminando al lado de tu enemigo,

no busques excusas

ni inventes inocencias.


Uno te hiere de frente,

sin máscara.

El otro sonríe contigo

mientras aprende tu sombra.


Uno declara la guerra,

el otro la planea en silencio.


Porque la traición no siempre grita,

a veces abraza,

a veces escucha,

a veces guarda tus secretos

para usarlos después.


No duele tanto el enemigo claro,

duele el amigo que eligió sentarse

en la mesa de quien te quiere ver caer.


Aprende esto, alma despierta:

quien comparte risas con tu adversario

también comparte su intención.


Uno es tormenta abierta,

el otro nube quieta.


Y aunque distintos en forma,

ambos caminan

en la misma dirección.

Josefina Arévalo