Saturday, February 28, 2026
Friday, February 27, 2026
Thursday, February 26, 2026
Wednesday, February 25, 2026
Tuesday, February 24, 2026
Monday, February 23, 2026
Sunday, February 22, 2026
Saturday, February 21, 2026
Friday, February 20, 2026
Thursday, February 19, 2026
Wednesday, February 18, 2026
Monday, February 16, 2026
Ella aprende de tus manos
Ella aprende de tus manos
No fue el silencio quien llegó primero,
fue tu voz cansada,
tu gesto ausente,
tus palabras cayendo
como piedras pequeñas sobre su pecho.
Ella no se apaga sin motivo.
Nadie deja de florecer
por simple capricho.
Si ahora calla,
tal vez aprendió a guardar su amor
donde ya no duele.
Si ya no sonríe igual,
quizás está recogiendo
las migajas de lo que fue ternura.
Una mujer no cambia:
se adapta.
Imita el clima que le das.
Respira el trato cotidiano.
Se vuelve espejo
de tus días.
Tu dulzura podría ser jardín,
tu rudeza, campo de cicatrices.
Tus caricias, refugio.
Tu indiferencia, invierno.
Antes de señalar su actitud,
mírate en sus pupilas cansadas.
Ahí vive la respuesta.
Porque ella solo refleja
cuánto vale su presencia para ti.
Porque su amor aprende
de la forma en que lo tocas.
Porque su silencio
es muchas veces
un grito que nadie quiso escuchar.
Saturday, February 14, 2026
Remendar el alma
Remendar el alma
Las heridas no se cierran de golpe,
se cosen despacio
con el hilo invisible del tiempo.
Cada puntada lleva memoria,
cada nudo recuerda
por qué dolió.
No hay hilo sin aguja,
ni aguja que no atraviese,
por eso sanar también duele,
porque remendar el alma
implica volver a tocar
lo que sangró en silencio.
Pero entre puntada y puntada
el dolor aprende a callar,
y la herida, aunque marcada,
deja de ser abierta
para volverse historia.
Sanar no es olvidar,
es sostener la aguja con valentía
y confiar
en que el hilo, al final,
sabrá abrazarnos.
Cuando ella calla
Cuando ella calla
Ella no grita cuando duele,
no levanta la voz cuando sangra el alma,
solo guarda silencio
y sigue amando
con heridas dobladas en el pecho.
Sirve con manos cansadas,
sonríe con el corazón cansado,
y esconde sus lágrimas
para no incomodar
a quien la hiere.
Pero cuidado…
Porque ese silencio no es vacío,
es oración.
Ese callar no es rendición,
es misericordia.
Ella puede soportar tu indiferencia,
puede perdonar tus torpezas,
puede seguir de pie
aunque por dentro se esté quebrando.
Lo que tú no escuchas,
el cielo sí lo oye.
Los gemidos que no salen de su boca
suben como incienso,
y Dios recoge cada lágrima invisible
con justicia perfecta.
No confundas su paciencia con debilidad,
ni su amor con costumbre.
Porque cuando una mujer sincera calla,
Dios habla.
Y cuando Dios responde,
lo hace claro,
lo hace justo,
lo hace eterno.
Así que aprende a pedir perdón
antes de perder lo sagrado.
Abraza antes de que el silencio se vuelva distancia.
Porque quien hiere un corazón fiel
no solo lastima a una esposa…
desprecia un regalo del cielo.
Friday, February 13, 2026
Lealtades visibles
Lealtades visibles
Si ves a tu amigo
caminando al lado de tu enemigo,
no busques excusas
ni inventes inocencias.
Uno te hiere de frente,
sin máscara.
El otro sonríe contigo
mientras aprende tu sombra.
Uno declara la guerra,
el otro la planea en silencio.
Porque la traición no siempre grita,
a veces abraza,
a veces escucha,
a veces guarda tus secretos
para usarlos después.
No duele tanto el enemigo claro,
duele el amigo que eligió sentarse
en la mesa de quien te quiere ver caer.
Aprende esto, alma despierta:
quien comparte risas con tu adversario
también comparte su intención.
Uno es tormenta abierta,
el otro nube quieta.
Y aunque distintos en forma,
ambos caminan
en la misma dirección.












