Segunda Parte: bivoro, ni me gustas ni te quiero
No te canses en hacerme el lamento,
que tus lágrimas se las lleva el viento,
ya conozco de sobra tu elemento
y de tus trucos ya no me alimento.
Te creías el dueño de la plaza,
el gran cazador que todo lo atrapa,
pero el tiempo te quitó la coraza
y quedaste atrapado en tu trampa.
¿A quién quieres venir a marear
con tu cuento de santo arrepentido?
Si naciste para andar de picaflor
ya tu canto lo tengo bien oído.
Ya no gastes saliva en el intento,
vete a buscar otra que te crea,
que conmigo se te acabó el cuento
y no hay corriente que me tambalee.
Te pusiste el traje de caballero,
pero te pesa la ley del embustero,
por eso te lo digo claro y entero:
así de falso ni me gustas ni te quiero.
Josefina Arévalo
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