Wednesday, January 6, 2010

La intemperie del alma


La intemperie del alma

Abrí las compuertas, quité los cerrojos,

amé sin la red del cuidado o el filtro.

Puse mi mundo detrás de tus ojos

y me quedé suspendida en el filo.

La respuesta al abismo fue un golpe de frío,

la herida más honda, la que no se esperaba.

Aprender a las malas que el pecho vacío

le queda a quien todo, sin pausa, entregaba.

Pero el tiempo es un juez silencioso y exacto:

quien rompe el refugio se queda sin techo.

Hoy miro de lejos el fin de aquel pacto,

mientras la verdad se acomoda en mi pecho.


Josefina Arévalo 
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