Tuesday, March 24, 2026

El espejo del agua


 El espejo del agua

¿Cómo pedirle al mar que sea espejo

si el fondo es un volcán en agonía?

¿Cómo buscar la luz en el reflejo

de una noche que ignora el mediodía?

Se siembran las palabras con espadas,

se quiere cosechar blanca azucena,

pero las manos, de odio acorazadas,

solo levantan muros en la arena.

Calla el fusil que llevas en la frente,

desarma las trincheras del pensamiento,

que no se puede calmar la corriente

si el corazón es el que sopla el viento.

Buscas afuera el puerto, la bahía,

la oración que apacigüe la tormenta,

pero la mente exige su ración diaria

de una batalla gris y cenicienta.

Gritas "paz" con los puños apretados,

exiges calma con el ceño herido,

mientras corren tus monstruos desbocados

por el puente de un alma sin olvido.

No hay bandera blanca que sostenga

una mano que aún busca la herida.

Para que el ruido de la calle cenga,

debe cesar la guerra de la vida.

Rinde las armas. Deja de esculpir el fuego.

La paz no es el final de la batalla;

es el instante en que el soldado, ciego,

vuelve a escuchar la voz de lo que calla.

No nace el fruto dulce de la espina,

no brota el manantial de la sequía.

Si el pensamiento es pólvora y ruina,

toda palabra de orden es vacía.

Quieres calmar el mundo que te rodea,

apagar los incendios de la acera,

pero por dentro el enemigo ondea

su bandera de sangre y de trinchera.

Haz las paces primero con tu sombra,

despeja el humo, limpia los cristales;

que solo el suelo que el amor alfombra

puede curar los vientos estructurales.

Cesa el combate en ti. Dobla la frente.

Deja que el ruido amaine en la memoria.

Porque la paz no nace de la gente:

es una mente que cambió su historia.


Josefina Arévalo©️


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