Al final del laberinto
Te di el mapa de mis zonas tiernas,
un latido sin filtros ni prudencia,
creyendo que las luces eran eternas
y que no existía la inclemencia.
Qué amarga la escuela que me ha enseñado
que el desarme total invita al daño,
que dejar el escudo de lado
te convierte, de pronto, en extraño.
Sin embargo, el dolor cambia de acera.
Quien siembra el vacío cosechará el olvido.
Al final, más allá de la frontera,
el orgullo se queda solo... y arrepentido
Josefina Arévalo©️
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