Fui a buscar el dolor en su sitio exacto,
allí donde la página se trizaba de tan honesta.
Pero no encontré nada.
Solo el esqueleto de unas palabras
que olvidaron su propio idioma.
¿A dónde se va la verdad cuando se enfría?
¿Quién le quita el derecho a ser eterna?
El tiempo no borra las letras,
les roba el alma,
las deja mudas,
como estatuas de sal expuestas a la lluvia.

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