Antes de conocerte
Para mí primer hijo, Joseph
Te llevaba conmigo
como quien guarda un secreto de luz
debajo del corazón.
Mi cuerpo era casa,
mi vientre era promesa,
y mi silencio aprendía
el idioma suave de la esperanza.
Caminaba despacio,
con un cielo pequeño creciendo dentro,
con tus latidos enseñándome
una fe nueva.
Aún no sabía tu rostro,
pero ya te reconocía en mis sueños.
Aún no escuchaba tu voz,
pero mi alma ya sabía pronunciar tu nombre.
Había días de cansancio,
sí…
pero también había milagros simples:
una mano sobre el vientre,
una sonrisa que brotaba sin permiso,
una certeza callada:
la vida estaba floreciendo en mí.
Yo era mujer,
yo era nido,
yo era oración caminando.
Y tú…
tú eras ese amor primero
que llegó sin tocar la puerta,
ese pedacito de eternidad
que me enseñó
que el corazón puede crecer
más allá del cuerpo.
Antes de conocerte, hijo mío,
ya te amaba.
Antes de tenerte en brazos,
ya te llevaba en el alma.