Tuesday, August 16, 2011

La última semilla

 La última semilla

Para mi hija Maryann


Te llevaba en silencio,

como se llevan las promesas tardías:

con más calma,

con menos preguntas,

con el corazón ya entrenado en milagros.


Mis manos descansaban sobre el vientre

como quien cuida una llama suave,

y mi sonrisa guardaba historias

que aún no te contaba.


Ya no era la madre primeriza,

ya sabía del cansancio,

de las noches largas,

de los miedos escondidos en la almohada…

pero también sabía del amor que crece,

del llanto que sana,

del abrazo que salva.


Tú llegabas

cuando mi alma había aprendido

a ser nido sin apuro.


Eras la última semilla,

la flor que cerraba el círculo,

el latido que completaba mi mapa.


Te esperaba distinta:

más fuerte,

más consciente,

más agradecida.


Porque ya entendía

que cada hijo es un cielo nuevo,

pero tú…

tú eras ese cielo suave

que llegó al final del camino

para enseñarme

que el amor no se gasta,

solo se expande.


Hija mía,

antes de tenerte en brazos

ya te llevaba en la sangre,

en las cicatrices,

en la esperanza.


Y aún hoy,

sigues siendo

mi última canción de cuna,

mi bendición callada,

mi amor que no necesita palabras.


®️Josefina Arévalo