Saturday, October 29, 2011
Soñandote
Volar escueta
Friday, October 28, 2011
Las 12:10
Friday, September 30, 2011
Antes de conocerte
Antes de conocerte
Para mí primer hijo, Joseph
Te llevaba conmigo
como quien guarda un secreto de luz
debajo del corazón.
Mi cuerpo era casa,
mi vientre era promesa,
y mi silencio aprendía
el idioma suave de la esperanza.
Caminaba despacio,
con un cielo pequeño creciendo dentro,
con tus latidos enseñándome
una fe nueva.
Aún no sabía tu rostro,
pero ya te reconocía en mis sueños.
Aún no escuchaba tu voz,
pero mi alma ya sabía pronunciar tu nombre.
Había días de cansancio,
sí…
pero también había milagros simples:
una mano sobre el vientre,
una sonrisa que brotaba sin permiso,
una certeza callada:
la vida estaba floreciendo en mí.
Yo era mujer,
yo era nido,
yo era oración caminando.
Y tú…
tú eras ese amor primero
que llegó sin tocar la puerta,
ese pedacito de eternidad
que me enseñó
que el corazón puede crecer
más allá del cuerpo.
Antes de conocerte, hijo mío,
ya te amaba.
Antes de tenerte en brazos,
ya te llevaba en el alma.
Tuesday, August 16, 2011
La última semilla
La última semilla
Para mi hija Maryann
Te llevaba en silencio,
como se llevan las promesas tardías:
con más calma,
con menos preguntas,
con el corazón ya entrenado en milagros.
Mis manos descansaban sobre el vientre
como quien cuida una llama suave,
y mi sonrisa guardaba historias
que aún no te contaba.
Ya no era la madre primeriza,
ya sabía del cansancio,
de las noches largas,
de los miedos escondidos en la almohada…
pero también sabía del amor que crece,
del llanto que sana,
del abrazo que salva.
Tú llegabas
cuando mi alma había aprendido
a ser nido sin apuro.
Eras la última semilla,
la flor que cerraba el círculo,
el latido que completaba mi mapa.
Te esperaba distinta:
más fuerte,
más consciente,
más agradecida.
Porque ya entendía
que cada hijo es un cielo nuevo,
pero tú…
tú eras ese cielo suave
que llegó al final del camino
para enseñarme
que el amor no se gasta,
solo se expande.
Hija mía,
antes de tenerte en brazos
ya te llevaba en la sangre,
en las cicatrices,
en la esperanza.
Y aún hoy,
sigues siendo
mi última canción de cuna,
mi bendición callada,
mi amor que no necesita palabras.
®️Josefina Arévalo
Monday, July 4, 2011
ıllıllı (Mi niño) ıllıllı
detenidamente
y aunque quise
no pude detenerte;
al acariciar tu mejilla
ya no era suave,
tu barbilla
ya no era lisa...
tus labios muy apenas
dibujaron una sonrisa.
La voz delgada
del niñito aquel
se perdió a lo lejos
de un amanecer,
aun que estés presente...
pero más extraño
sus copiosos besos
aquí sobre mi frente.
Conservo con recelo aquel
dibujo que me hiciste,
hablaba de las flores
y de cuanto me quisiste.
El angelito de piedra que el día
de madres me regalaste,
y la rosa aquella
que para mi cortaste...
el brazalete de pescaditos
que en mi mano pusiste,
y la cajita musical que con
tanto esmero escogiste.
Cuando miro a tus ojos
muy adentro puedo ver,
los ojitos de mi niño
que mire crecer.
Ni el recuerdo ni tus risas
el tiempo se podrán llevar,
tendría que sacarlo de mi alma
si me lo quiere quitar...
porqué podrás haber crecido
y hasta madurado,
pero aquí en mi corazón
como pequeño niño te has guardado.
Josefina Arevalo
Oct/11/05
Sunday, July 3, 2011
¡Háblame te lo suplico!
¡Háblame te lo suplico!
¿Amor por qué te niegas a dormir en nuestra cama
y acaricias tanto mi ropa y mis zapatos?
¿Por qué tus ojos…antes brillantes de alegría
ahora están llorosos? ¡Háblame te lo suplico!
¡Tengo celos! te confieso, de tu amor por el ánfora,
tanto le amas que al mirarla las lagrimas te brotan
Prende la televisión amor, o pon una canción…
este silencio no me gusta, ni el color de tu camisa
ya por más de una semana.!Háblame te lo suplico!
Amor están tocando la puerta...no puedo abrirla,
mi mano se resbala, ni la bocina del teléfono pudo
sostener, y tú tienes cuatro días en el mismo lugar…
abrazado de la ánfora permaneces dormido…
te confieso tengo celos…!háblame te lo suplico!
¿Dónde está mi niña?
a mi interior conmovió,
tu columpio su follaje despojo.
mi sueño entre nubes blancas
anoche quedo...amaneció
y mi cuerpo en la nada deambulo,
en busca de mi sueño
en las nubes se remonto.
Nadie me dijo pequeña
qué difícil es,
en el jardín de mi alma
se quiere perder tu aroma a jazmines...
la falta de luz de mis días y el viento
impetuoso se lo quieren llevar,
días obscuros...noches
que parecen no terminar;
es inmensa una hora,
enorme un día y la noche eterna,
pues añoro que me arrulles
con tu vocecita tierna.
Me olvido de lo que he
sentido si regresas...
si me enseñas otra vez tus sonrisas
inocentes descubiertas.
Todo mi ser en la nada esta flotando
y eso porque te estoy extrañando...
regresa enseguida y tus pequeñas
manos extiéndeme,
tratare de dormirte
pero tu primero duérmeme...
Josefina Arévalo



