No calculaste el peso de mi sombra
cuando decidiste ser el muro.
El necio juega, arriesga y nombra;
el sabio observa en lo oscuro.
Si me vas a golpear, que sea el final,
no dejes un latido que te busque,
porque en mi código no existe el "casi",
ni permito que el miedo me deslumbre.
Tú juegas a la suerte, al accidente,
esperando que el tablero te sonría.
Yo muevo las piezas fríamente:
tu caída ya estaba escrita en la mía.
Quien avisa no traiciona la jugada:
si te cruzas, que el impacto sea certero.
No me dejes a medias la estocada,
porque no sé ser blanco ni cordero.
Yo no guardo rencores que se oxidan,
ni dejo sobrevivientes en la arena;
las cuentas que se quedan encendidas
tarde o temprano cobran su condena.
Tú confías en el azar de la moneda,
en el impulso ciego de tu mano.
Yo miro el plano mientras la noche rueda...
Tú juegas al error; yo soy el cirujano.
Josefina Arévalo©️

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